Es cierto que soy prescindible, como casi todo en este mundo, pero mi existencia de elemento obsoleto e inútil cobra importancia cuando me convierto en voz, en necesidad de expresión.
Cada avanzar de sus escritos, otorga un sentido a mi ser, dejo de solo estar.
Me desangro mientras él da vida a sus personajes, muero un poco con cada construcción de escena. Sus páginas crecen y me consumo en su impulso creativo...
Sé que soy su predilecta, hoy, ahora, pero tengo fecha de caducidad y no soy la única que baila gracias a su talento. Los momentos de inspiración, de notas al pasar, no siempre lo sorprenden conmigo. No compito, no siento celos. Ellas y yo compartimos la misma misión.
Sin mí sus palabras serían las miguitas de Hansel. Gota a gota armo el camino, el primer paso de la historia, y regreso y vuelvo a andar el mismo paso varias veces.
Moriré. Mis marcas se reflejarán en ojos que nunca me verán y se repetirán en voces que ni siquiera entenderé.
Soy prescindible pero mi trazo es camino. Páginas se inmortalizan con mi agonía, consagrarán el manuscrito o quizás mi perecer sea solo un cúmulo de páginas con palabras que no se llevará el viento.
jueves, 11 de julio de 2013
Diario de una lapicera
lunes, 3 de diciembre de 2012
El titiritero
El titiritero se estiró, hizo sonar su dedos y tranquilo contempló el retablo, todo el poder estaba en sus manos.
Las marionetas seguían moviéndose, se mantenían en la ilusión de que se movían por sí mismas. Sus hilos invisibles le daban la razón. Algunos jugaban, seguían con sus trabajos; unos eran felices, otros, no. Todos disfrutaban de la paradoja de la ficción, el guión de sus vidas. Él, los dejaba pasear, creer, ganar y perder. Había jefes y dependientes. Creadores y copistas. Cazadores y víctimas. Vivían en un mundo creado, pero no por ellos, y no lo sabían.
Comenzó a preparar la nueva función cuando sintió hambre, miró todo el escenario y entre bambalinas, decidió quienes serían su aperitivo.
Algunos títeres desaparecieron de la faz de la Tierra.
martes, 23 de octubre de 2012
Escribir
Nubes flotan y estorban
El fantasma presente
Ante la hoja en blanco
de inspiración, ausente
Las palabras emergen:
lluvia de personajes
ellos, ya , listos están
para emprender el viaje
Las ideas despiertan,
una historia debe nacer
amanece en el bosque
saben que deben hacer.
Solo sigue sus huellas
relato y fantasía.
Resplandece la magia
Páginas de utopía.
Se dibuja el sendero,
enredado en su esencia.
Contando sus palabras
olvidando la ausencia.
Las frases se desangran
el escriba cumplió.
Capítulo a capítulo
la historia terminó.
Oraciones unidas,
enorme desafío,
palabras que rebotan
con eco de poesía.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Diario de un cuaderno
Soy testimonio vivo de mi dueño. Bitácora de proyectos. Mis hojas son el plan. Historias de seres que no existen o quizás sí, viven en mí.
Herramienta, acompañante, instrumento, soy cada uno y todo a la vez.
Mi destino asiste a otros. Sostiene momentos memorables y crisis que prefiero creer como producto de la imaginación y no padecimientos reales.
No sé cuál es la verdad y qué es lo imaginado.
¿Importa? No.
Que yo custodie los manuscritos es el valor de mi existencia.
Notas
Historias
Investigación
¿Qué contengo? No lo sé, solo me importa que soy útil, el registro de un momento, de una frases, de un final que quizás nunca llegue. Haré perdurar sus palabras, ideas y su vida misma tal vez.
Testigo irremediable y fiel de amores plenos o fatales, locuras de pasión o de poder, grandes decepciones, desesperanzas y utopías.
No soy el creador, sí el mensajero, el perpetuador de escritos jóvenes y de letras maduras.
martes, 28 de agosto de 2012
Atemporal ( escrito con Julián Gradilone)
lunes, 23 de julio de 2012
Los condenados
A pesar del esfuerzo que hagan, todo ya es.
El destino decidió su suerte cuando echó las cartas de sus vidas en la Tierra.
No lo saben pero ya está sellada su fecha de vencimiento.
miércoles, 25 de abril de 2012
En sus zapatos
La tormenta las unió en el mismo rincón. Una llegó sigilosa y sin rastro como de costumbre, se sentía segura la cueva era su guarida. La otra fue dejando las huellas en el sendero, hundiendo los pies en la tierra mojada. La oscuridad no permitió que la huésped conociera a la anfitriona que miraba atenta y minuciosamente cada uno de los movimientos. Tranquila observó la fragilidad del cuerpo, la tensión de los músculos y admiró el ángulo de cada una de las articulaciones. Su enemiga por siglos la tentaba, la seducía. Su pensamiento la sorprendió, la invadió por completo. Deseó con la fuerza de cada una de sus células ser la otra. Sus antepasados se erguirían en sus nidos indignados. Pertenecer al género humano era denigrante y vil en su historia.
Un relámpago iluminó la caverna. Las miradas se cruzaron. El asombró paralizó a la recién llegada. Un segundo sin tiempo, sólo el deseo palpitó en ese instante. La mordedura fue certera. Sintieron como el frío les traspasaba el cuerpo, luego el calor la sofocó hasta el desmayo. El destino dibujó un nuevo camino.
Cuando despertó se sentía ahogada, se arrastró raspando cada centímetro de su debilitada piel. Estiró sus músculos y pudo hundir en la tierra sus dedos. El piso de su hogar masajeaba el torpe cuerpo. Se movió hacia un lado y el otro, acarició su rostro y hundió las manos en el barro de la entrada. Tomó los zapatos y gateó hasta afuera, esperó debajo de la lluvia que la tormenta cesara.
Una vez recuperada se puso de pie, miró cada sitio a su alrededor y siguió huellas, sintiendo la naturaleza en la piel.
Embarrada y desaliñada llegó hasta la casa. Se sentía embriagada y poderosa.
Comenzó una vida nueva. Recorrió el mundo con su andar sigiloso y sensual. Sus pasos eran únicos. El eco de su taconeo subyugaba el oído masculino. Marcó un antes y un después de su existir en cada vida que conoció.
Una noche de tormenta volvió a la cueva. Una nueva anfitriona la esperaba. Se descalzó y se acercó hundiendo sus pies en el barro. Estaba tranquila, en casa. Un relámpago iluminó el lugar. La mirada de ambas destelló. La serpiente sintió un alivio.
Después del temporal encontraron un cuerpo frío con vida sin ayer y sin futuro.
